Regimiento de Caballería Infante

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El nombre dinástico de Infante pasó sucesivamente a diversas unidades de caballería española entre 1640 y 1848. En la actualidad no lo ostenta ninguna unidad en activo.

Escudo del Regimiento Infante

Evolución histórica

Antecedentes

Una vez finalizada la reconquista e incorporados los maestrazgos a la corona por los Reyes Católicos, las órdenes militares centraron su actividad en la administración de sus propiedades y en su vida religiosa. Paralelamente, los Austrias mayores comenzaron a conceder mercedes de hábito como recompensa de servicios prestados a la corona, alejados en la mayoría de los casos de las campaña militares. Los pretendientes, a su vez, los emplearon como vía de ascenso o de creación de clientelas. El resultado fue que la imagen del caballero de las órdenes militares se fue alejando del espíritu militar que tenía en origen.

En la práctica, solo aquellos frailes que habían participado en alguna campaña antes de su ingreso en la orden tenían verdadera vocación militar. Fueron ellos quienes soportaron las sucesivas aportaciones que la corona requirió para participar en las empresas africanas del siglo XVI, tanto a nivel particular (Álvaro de Bazán en la jornada de Túnez de 1535) como institucional (la escuadra de tres galeras botadas por la orden de Santiago en 1551).

Batallón de las Órdenes (I)

A comienzos de 1640 el conde-duque de Olivares tuvo que hacer frente a la guerra Hispano-Francesa, por lo que recurrió a una movilización general de tipo feudal llamando a las armas, incluso, a la nobleza y a las órdenes militares. Estas últimas recurrieron a crear una Junta de Caballería que coordinase la actuación de los consejos de Castilla (Santiago, Calatrava, Alcántara) y Aragón (Montesa).

El 7 de febrero de 1640 el conde de Monterrey (Santiago), el conde de Castrillo (Calatrava) y el marqués de Castrofuerte (Alcántara) convocaron a todos los caballeros de las órdenes militares para servir en la frontera de Cataluña a partir del 10 de marzo. Ante las protestas de aquellos de avanzada o reducida edad, y de quienes alegaban una enfermedad transitoria o limitaciones físicas permanentes, Felipe IV de Habsburgo accedió a eximirles de sus obligaciones militares siempre que enviasen a un montado durante dos años o pagaran 120 ducados. Pese a la reticencia de los implicados, se obligó a que estos sustitutos fuesen hidalgos españoles y no villanos o mercenarios extranjeros. Para disuadir a posibles desertores, se les amenazó con incoarles procedimiento e imponerles una multa de 200 ducados y una pena de prisión que, inicialmente, se cumpliría en los propios conventos de la orden.

Al no haberse completado el reclutamiento en la fecha prevista, el 15 de marzo de 1640 se autorizó a los caballeros vascos y navarros a reunirse en una compañía de cien caballos coraza para defender Fuenterrabía y otras plazas fuertes fronterizas, en tanto se organizaba el resto. En cambio, se rechazó una solicitud similar de los caballeros gallegos que pretendían permanecer en la frontera portuguesa, alegándose que esta se encontraba en calma.

Tras sucesivos aplazamientos, el Batallón de las Órdenes pasó su primera muestra en Madrid el 20 de septiembre. Tenía como capitán general al propio conde-duque de Olivares, como gobernador general al marqués de Mortara, por teniente general a Diego Manrique de Aguayo y por comisario general a Rodrigo de Herrera y Céspedes. La falta de mandos intermedios obligó a recurrir a tenientes y alféreces de infantería, sin experiencia en el combate montado. Se articulaba en tres escuadrones, reuniendo un total de 1.543 caballos. De ellos, solo el 16% de los presentados eran caballeros de hábito, de los cuales un 5% tuvo que ser liberado por encontrarse ya sirviendo en otras unidades del Ejército regular. Cada escuadrón iba precedido por el pendón de su orden, que había sido previamente bendecido en Atocha por el patriarca de Indias. Los caballeros vestían el hábito de su orden, no así los aspirantes.

Aunque la mayor parte de la tropa era bisoña, solo se concedió un mes a los capitanes para adiestrarla, partiendo a continuación hacia el frente catalán. Pese a todo, el batallón intervino eficazmente en la batalla de Cambrils, debiendo retirarse a Tarragona con el resto del Ejército tras la derrota de Montjuich.

Batallón de las Órdenes (II)

Tras el agravamiento de la crisis debido a la rebelión de Portugal, el 17 de agosto de 1642 volvieron a convocarse las órdenes militares. Para dar mayor fuerza a la convocatoria, se anunció que el monarca en persona dirigiría el Ejército, lo que finalmente nunca sucedió. Como en 1640 había quedado patente que muchos caballeros preferían la prisión conventual al servicio de armas, se conmutó la primera por otra de cárcel rigurosa, lo que empujó a la mayoría de los ausentes a pagar la suma de 120 ducados. Esto permitió remontar un batallón a diez compañías de cien caballos, de los que solo 45 eran caballeros de hábito y el resto sustitutos. Para favorecer el reclutamiento, se concedió hábito a los que hubieran servido en la campaña anterior y se le prometió otro tanto a los nuevos que aceptasen servir durante un año, lo que suponía una rebaja del tiempo anteriormente estipulado a la mitad. El conde-duque retuvo el cargo de capitán general de la caballería, el mando del Batallón se entregó al conde de Monterrey y se designaron comisiarios generales a Felipe Feinguier (Calatrava) y Joan de Terrazas (Santiago).

Lamentablemente, en octubre de 1642 el batallón sucumbió en Lérida junto al resto del Ejército español, mandado por el marqués de Leganés, frente al francés mandado por La Motte, lo que contribuyó a la caída de Olivares en enero siguiente.

Batallón de las Órdenes (III)

En febrero de 1643 la Junta desistió de llamar a los caballeros y les requirió que pagasen directamente a sus sustitutos: 200 ducados los castellanos, 300 los extrapeninsulares y 500 los de Indias. Los de Montesa fueron eximidos al considerarse que servían como reserva estratégica en la frontera entre el reino de Valencia y Cataluña. Esta vez, el batallón participó activamente en el asedio de Lérida y en otras acciones menores entre 1643 y 1646.

No obstante, las penurias de la corona eran tales que carecía de recursos para dotarles de montura, por lo que los capitanes recurrieron a solicitarlos a la Junta a título individual. Esta proporcionó 120 caballos para la campaña de 1652, pero en la de 1654 la cifra subió hasta 950.

Cuando acabó la guerra Hispano-Francesa en 1659, la Junta propuso que el Batallón se mantuviese como unidad independiente de la caballería regular, pese a que la práctica totalidad de sus miembros no fuesen caballeros de hábito y que había quedado patente que resultaba más práctico contratar soldados profesionales. El rey accedió a lo solicitado en un vano intento de perpetuar los valores caballerescos y la vinculación de las órdenes militares con el ejército, nombrando a José Daza y Guzmán como teniente general del Batallón.

Trozo de las Órdenes

Cuando en 1659 se redujo al pie de trozo toda la caballería peninsular para intervenir en la guerra de Restauración de Portugal, las órdenes militares aportaron uno al mando del comisario Antonio Montenegro.

Esta unidad fue posteriormente trasladada a Cataluña para intervenir en la guerra de Holanda y en la guerra de la Liga de Augsburgo.

En 1701 se encontraba afecta al ejército de Castilla la Vieja.

Regimiento de las Órdenes (I)

El Trozo de las Órdenes adoptó el pie regimental por la RO de 28 de febrero de 1704.

En la muestra de abril de 1705 presentó 12 compañías con 339 soldados, a falta de 21 para el total. Su comisario era por entonces Francisco Manuel Gutiérrez de Medinilla, que ascendió a mariscal de campo dos años después y fue nombrado inspector de caballería de Castilla.

Le sucedió su teniente coronel, Melchor Colón de Portugal, quien retuvo el mando hasta el final de la guerra de Sucesión Española.

La RO de 10 de febrero de 1718 confirmó su nombre perpetuo de Regimiento de las Órdenes, y pasó a estar mandado por Francisco Pignatelli.

Posteriormente intervino en el socorro de Ceuta y en la segunda guerra Hispano-Otomana.

Regimiento de las Órdenes (II)

El 4 de mayo de 1706, el rey ordenó al duque de Veragua, presidente del Consejo de las órdenes militares la formación del Regimiento Órdenes Nuevo, cuyo mando recayó en Joseph Ramón Jiménez de Enciso y Fernández de Santillán, I conde del Paraíso.

Al año siguiente lo permutó con Gaspar de Venegas y Córdoba[1], quien lo retuvo hasta su reforma en 1715.

Regimiento Infante (I)

Por la RO de 2 de mayo de 1763, el Regimiento Viejo cambió su nombre por el de Infante, con el que intervino en la guerra de la Primera Coalición.

Por el Reglamento de 31 de de enero de 1803 recibió la denominación de Regimiento de Caballería Infante 4º de Línea.

En 1807 participó en la expedición a Dinamarca al mando del marqués de la Romana, regresando a España cuando comenzó la guerra de la Independencia Española.

Fue disuelto por RO de 15 de noviembre 1823, junto al resto del ejército constitucional.

Regimiento Infante (II)

Por RO de 10 de agosto de 1824 se organizó el Regimiento de Caballería 3º de Línea, a partir de las siguientes unidades:

Por RO de 12 de julio de 1826 recuperó el nombre de Infante, con el que participó en la primera guerra Carlista.

Fue disuelto por rebelión en Sevilla el 29 de mayo de 1848. Con su ganado y el personal que no había participado en el motín se reconstituyó el Regimiento de Caballería Farnesio el 20 de junio.

Al contrario que el resto de unidades existentes durante el siglo XIX, su nombre e historial no fue heredado tras la guerra Civil Española por ningún regimiento, pese a ser stricto sensu el más antiguo del arma.

Esprit de corps

Heráldica

  • Descripción: Sobre campo de plata, las cuatro cruces de las órdenes militares en su color: encima la de Santiago; enmedio las de Calatrava y Alcántara; debajo la de san Jorge de Alfama en representación de Montesa.
  • Justificación: Por haber heredado este regimiento el historial del Trozo de Coraceros de las Órdenes Militares.

Lema

  • Non dubitamus adhuc virtutem extenderé factu.
  • No dudamos acreditar la virtud por las obras.

Enseñas

Según el Reglamento de 1638, cada escuadrón debía ostentar un estandarte en damasco con las armas reales bordadas en el anverso sobre el aspa de Borgoña, y las propias del cuerpo en el reverso, siendo blanco el del primer escuadrón y azul o carmesí los restantes.

Por Real Orden de 1728 todos los estandartes pasaron a ser encarnados.

Al ser disuelto en 1823, nunca le fue concedida la enseña nacional rojigualda.

Condecoraciones

Tablas cronológicas

Nomenclatura

FECHA UNIDAD MOTIVO
1640 Batallón de las Órdenes Militares Creación
1659 Trozo de Coraceros de las Órdenes Entidad e instituto
1704 Regimiento de Caballería las Órdenes
1763 Regimiento de Caballería Infante Denominación
1803 Regimiento de Caballería Infante 4º de Línea Instituto y numeración
1823 Disolución
1824 Regimiento de Caballería 3º de Línea Reorganización
1826 Regimiento de Caballería Infante 4º de Línea Denominación y numeración
1841 Regimiento del Infante 4º de Caballería Instituto (lanceros)
1844 Regimiento de Caballería Infante 3º de Lanceros Numeración
1847 Regimiento del Infante 4º de Caballería
1848 Disolución

Historiales

FECHA ENTREGA RECOGE MOTIVO
1640 Órdenes militares Trozo de Coraceros de las Órdenes Transformación
1811 Regimiento Cazadores de la Montaña de Córdoba Regimiento de Caballería Infante 4º de Línea Integración
Escuadrón del Regimiento Granaderos de Galicia
1813 Regimiento Lanceros de Castilla II
1814 Regimiento de Cazadores Voluntarios de Trujillo
1823 Regimiento de Caballería Algarve Regimiento de Caballería 3º de Línea Transformación
Escuadrón de Guías de Sagunto
Escuadrón de Guías del General
1826 Regimiento de Caballería Infante 4º de Línea Historial
1848 Regimiento del Infante 4º de Caballería Regimiento de Farnesio 4º de Caballería Transformación

Operaciones

GUERRA AÑO HECHOS DE ARMAS
Guerra Hispano-Francesa 1640 Toma de Cambrils
Sitio de Barcelona
1642 Batalla de Lérida
1644 Sitio de Lérida
Guerra de Restauración de Portugal
Guerra de Sucesión Española 1704 Toma de Montsant
Toma de Salvatierra de los Barros
1707 Batalla de Almansa
1710 Batalla de Villaviciosa
Batalla de Zaragoza
Primera guerra Hispano-Marroquí 1720 Socorro de Ceuta
Segunda guerra Hispano-Marroquí 1775 Expedición a Argel
Guerra de la Primera Coalición 1793 Acción de Tet
Batalla de Mas Deu
1794 Acción de Muga
Guerra de la Cuarta Coalición 1807 Expedición a Dinamarca
Guerra de Independencia Española 1809 Batalla de Los Yébenes
Batalla de Medellín
Batalla de Ocaña
Batalla de Talavera
Primera guerra Carlista

Jefes

INICIO FIN JEFE
1640 1641 Rodrigo de Herrera y Céspedes
1642 1642 Manuel Alonso de Zúñiga Acevedo y Fonseca, VI conde de Monterrey y II de Fuentes de Valdepero
1643 1644 Rodrigo Dávila Ponce de León
1644 1646 Juan Bautista Oto y Cantañazor
1646 1650 Fernando Gallo Gutiérrez
1650 1654 Giulio Visconti
1654 1659 José Daza de Guzmán y Neira
1659 1668 Antonio Montenegro
1668 García Sarmiento de Sotomayor
1682 1689 Salvador de Monforte y Salgado de Araujo
1689 1693 José de Salazar
1693 1698 Francisco Pingarrón
1698 1706 Francisco Manuel Gutiérrez de Medinilla
1706 1720 Melchor Colón de Portugal
1720 1737 Francisco Pignatelli Aymerich, III marqués de San Vicente
1737 1748 Diego de Vela y Escallar
1748 Marco Antonio de Morra
1768 Marqués del Prado
1788 Conde de Benalúa
1807 Francisco Mariano
1824 Juan Malets

Guarniciones

INICIO FIN GUARNICIÓN DEPENDENCIA
1640 1658 Cataluña Ejército de Cataluña
1659 1668 Extremadura Ejército de Extremadura
1682 1698 Cataluña Ejército de Cataluña
1705 Valladolid
1714 Cataluña
1720 1721 Ceuta Ejército de África
1786 Zaragoza CG Aragón
1793 1795 Rosellón Ejército de Cataluña
1801 Galicia
1806 Zamora
1807 1808 Dinamarca División de la Romana
1808 1809 Asturias Ejército de Asturias
1809 1810 Extremadura Ejército de Extremadura
1810 1811 Murcia Ejército de Murcia
1811 1813 5º Ejército
1813 1815 4º Ejército
1815 1816 Ejército de Observación de Cataluña
1817 Villarrobledo
1822 Llerena
1824 Baleares
1834 Barcelona
1846 1848 Sevilla

Referencias

Notas

Bibliografía

  • Albi de la Cuesta et al. La caballería española: un eco de clarines. Tabapress. 1992.
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  • Gil Álvaro, Antonio. Glorias de la caballería española. París Valencia. 1894.
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  • Sánchez Martín, Juan Luis. "Los regimientos de caballería en la guerra de Sucesión". Researching & Dragona n.º 6. Autor. 1998.
  • Sotto Montes, Joaquín de. Síntesis histórica de la caballería española. Escelier. 1968.